Hace unos días el Cerac (Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos) compartió un informe a través del portal de noticias La Silla Vacía, en donde se evidenciaba el recrudecimiento de la ola de violencia en Colombia después de que la guerrilla de las Farc, diera por terminado el Cese Unilateral el cual se comprometió en medio de las negociaciones que se llevan a cabo en la Habana.
Esta parálisis de los ataques guerrilleros, dio paso a que dentro de las posibilidades del Gobierno se pensara en trasladar el Cese unilateral a un Cese bilateral, dado que el número de ataques que se dieron dentro de este periodo no sobrepasaban las 20 retaliaciones, que llegaron a un buen termino entre las partes, entre ellas, el secuestro del General Rubén Darío Alzate en el Departamento del Choco, que hasta el momento no se ha esclarecido la verdad de este hecho.
El Cerac afirma que la agudización de los ataques terroristas por parte de la guerrilla, se han generado después de dar por terminado el periodo de Cese unilateral, evidenciando una aproximación a lo que se vivía en Colombia hacia el año 2012, cuando la voladura de torres y carreteras y el robo o extracción de hidrocarburos era pan de cada día, sin contar con los soldados, policías, civiles y mismos guerrilleros que han perdido la vida en medio del conflicto.
Esta realidad se articula también con un fenómeno pesimista el cual ha sido impulsado por partidos políticos y medios de comunicación, que pareciera, la firma de la paz, no les conviniera mucho para sus proyectos o beneficios propios. El dar nombres, creo que sobra, no más con analizar superficialmente el contexto de las negociaciones en el marco del proyecto del postconflicto, es fácil entender, quien está detrás del beneficio colectivo y quien, del propio.
Ahora bien, el nivel de optimismo del ciudadano de a pie frente al futuro de las negociaciones es de un arrollador pesimismo, que ven en los ataques de la guerrilla un desorden total tanto en la narrativa que maneja el Gobierno como en la narrativa usada por el Secretariado de las FARC en la Habana, el cual pareciera no ir acorde con los actos realizados en el país durante los últimos días.
Lo que se hace importante comprender, es que en un país con una historia de mas de 60 años de violencia, va a resultar complejo impartir puntos de acuerdo cuando las partes, tienen unos ideales completamente diferentes, sumándole, que una buena parte de la política nacional, aprieta y desprestigia en todo momento los avances que se logran.
Este análisis entregado por el Cerac, más que desconcierto, me genera dudas acerca del proceder de cada uno de los colombianos, pues a pesar que sean los directamente afectados con esta violencia que se ha expandido por varias generaciones, también es cierto que son los únicos que pueden agarrar el sartén por el mango y comenzar a generar cambios radicales para el bien del país.
Y aunque suene más a utopía, se puede lograr sí hay la correspondencia de hacerlo, de nada nos sirve criticar al Gobierno, al proceso, a la guerrilla, cuando en las ciudades se mantiene un volumen alto de violencia, criminalidad y complicidad. No habrá un futuro al menos en calma, si cada colombiano sigue dejándose seducir por el contaminado discurso de los medios de comunicación al servicio de la empresa privada, la cual no obra por el país, sino obra para ella misma. Ojo con dejarse seducir con pensamientos racistas y discriminatorios hacia la diferencia de ideologías. Es cierto que el camino no es ni una ni la otra, pero no hay que olvidar que tanto una como la otra, tienen cosas valiosas que aportar a una sociedad tan convulsionada como la colombiana.
Cuando uno va al doctor por algún mal que lo aqueja, lo más normal es que le envíen medicamentos los cuales suplirán las dolencias, eso sí, después de haberlas eliminado completamente del cuerpo. Eso mismo pasa con las negociaciones, ha tocado fibras muy delgadas, ha destapado ollas de corrupción, caldos de cultivos de criminalidad, es el momento donde el medicamento está haciendo el efecto, solo vale tener la paciencia y ganas de cambio para poder disfrutar de una paz garante.
El informe del Cerac lo puede consultar a través de este link: http://lasillavacia.com/historia/volvimos-los-niveles-de-violencia-de-antes-de-la-habana-50553

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