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| Tomada de la pag. Aliriouribe.com |
Nuevamente el 20 de julio
del 2015 vuelve a ser noticia, no solo por otro año más de celebración de la
independencia de Colombia, sino que, además la guerrilla en el marco de las
conversaciones del acuerdo de paz, se comprometió a silenciar sus armas en un
ya conocido cese unilateral al fuego, el cual beneficiará tajantemente a los
ciudadanos que habitan en regiones como Cauca, Chocó y Putumayo, donde las
FARC, han arremetido después del rompimiento del último cese acordado en la
mesa de negociación, pero cabe la pregunta, ¿hasta cuándo, este nuevo comienzo
de aparente tranquilidad resurgirá borrando los avances y cayendo otra vez en
un túnel sin salida, que pondría en jaque la continuación de la firma que se
adelanta en la Habana?
Lastimosamente, el cese unilateral
declarado por las Farc es de la misma guerrilla, es decir, fue el grupo
insurgente quien decidió abrir la brecha para fragilizar nuevamente el periodo
de terror que se vive en el país. Otra cosa es que tanto los medios de
comunicación como el Gobierno, insistan en elogiar este hecho como un avance
real de los acuerdos de paz. Es mentira que las Farc estén obligadas a cumplir
este cese, pues como ya lo hicieron una vez, están en su debido derecho de
levantarlo cuando ellos lo crean conveniente o en el caso que se sintieran
intimidados por la presión militar.
Este punto es crucial para
entender la verdadera necesidad de que las dos partes garantes de la mesa de
negociación, acuerden conjuntamente un cese bilateral, pues ya no sería
simplemente un juego de estrategia, sino que se comprometerían ante la Corte Internacional
de los Derechos Humanos, la ONU, La Cruz roja Internacional y demás figuras que
apoyan y promueven este acuerdo, para eliminar
de una vez por todas tanta violencia que fracciona evidentemente a una
sociedad que tiene el record de ser protagonista del más largo conflicto dentro
del Continente.
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| Tomada de la pag. elheraldo.com |
Al firmarse de manera
bilateral un acuerdo de cese al fuego, este entraría a un proceso técnico de
control para revisar minuciosamente sí tal hecho, se está llevando a cabalidad
o por consiguiente alguna de las partes, está incumpliendo el acuerdo. Pero ¿cuál
es la negación del Gobierno para arriesgarse al acuerdo?, ¿será que las Fuerzas
Militares perderán legitimidad al no empuñar sus armas y volcarse hacia la paz?
Muchos hablan de la
favorabilidad que ha perdido Santos y la mesa de negociación, por los más
recientes actos de violencia cometidos por la guerrilla, pero a la vez se
contradicen al exponer como medida de choque, contrarrestar a los insurgentes
con más violencia, legitimando más muertes, más desolación, más llanto y más
pobreza.
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| Tomada de la pag. movimientodevictimas.org |
Es así que un acuerdo
bilateral, rompería con esos paradigmas conservadores que no han dejado
prosperar la negociación, porque en sus ínfulas de poder, pretenden
desarticular una herramienta veraz de terminación del conflicto para seguir en
un camino de guerra y barbarie en un país condenado a vivir entre muertos y
recuerdos.
No es una apuesta fácil, es verdad, pero la
ventaja para el país sería mucha, si en verdad el Gobierno en cabeza de sus
delegados, deja re abrir la esperanza de un diálogo a una verdadera tregua
donde no se cometa ninguna clase de injusticia por las partes, pues esto
desataría, ya no solo un problema nacional sino que entraría a regir las leyes
internacionales como fuerza protectora de lo pactado jurídicamente.
Se reconoce aun así, la
declaración del desescalamiento del conflicto a la iniciativa de la guerrilla
de parar actividades bélicas, resta
esperar en los próximos meses que la utilización de la terminología cambie para
comprender mejor la apuesta del Gobierno, pues muchas veces desconcentra al
ciudadano de a pie llenándolo de dudas
sobre la realidad y garantía de la evolución en los acuerdos pactados desde la
mesa de negociación.
El resultado debe ser mutuo
para no caer en el juego político que la actual oposición hace periódicamente
hacia la ineficacia del desarrollo de las conversaciones.
Para la firma de la paz solo
se necesita que las partes se pongan de acuerdo, el tira y afloje no llevará
nunca a la terminación del conflicto, y sí se pide un acuerdo bilateral es porque
el país ya está exhausto de tanto dolor que se recrudece cada día cuando la
mesa de negociación retrocede por falta de garantías en el campo de
batalla.



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