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| Foto tomada de www.ecuadortv.ec |
El jueves 14 de enero en horas de la mañana,
Colombia se enteró que una producción cinematográfica, hecha en el país, con
dinero del país, y con director del país, había sido nominada a los tan famosos
Premios Oscar. En ese mismo instante las redes sociales se llenaron de
felicitaciones, los medios puyaron a sus redactores para sacar la primicia del
hecho y las cámaras se enfocaron en mostrar la reacción que tuvo Ciro Guerra y
todo su equipo de trabajo, cuando conocieron esa nominación, que en pocas
palabras ya es un alto reconocimiento.
Lo atractivo de este episodio fue
observar y analizar aquellos comentarios que se comenzaron a generar por redes,
unos positivos, otros mamertos y bueno pudo existir uno que otro negativo, ya sea
porque el día anterior habían vendido a ISAGEN o las peleas constantes por el
alza del salario mínimo o hasta por el proceso de paz el cual está embolatado,
pero pues todos esperamos que en marzo entrante se llegue a algo más concreto,
el caso, es que el Abrazo de la Serpiente, logró lo que una industria a través
de los años a luchado incansablemente y este es el reconocimiento a un trabajo
serio, constante y llamativo, el cual ha sido premiado y galardonado en otros
festivales a nivel mundial, pero que nunca había podido entrar a los soñados
OSCARES. Una industria que sola le tocó hacerse conocer y en el mayor de los
casos salir del mismo país, porque el cine local no era aceptado, es más, ni en
este momento es completamente aceptado, pero a raíz de películas que han ido
más allá de ridiculizar aún más a la cultura colombiana, se ha logrado la inserción
de varias producciones en otros continentes, donde han sido catalogadas como
arte, seducción, profesionalismo.
El Abrazo de la Serpiente es de
esas películas que cuando acaban, dejan al espectador con muchos interrogantes
en la cabeza, y no porque haya sido difícil de comprender, sino que dice tantas
verdades, hace tantas críticas, pero a la vez reconoce el inmenso pasado que
rodea a toda nuestra tierra, interrogantes que no van hacia la pieza
visual, sino para aquellos que nos han gobernado año taras año, por qué nos
hacen cada vez más daño cuando somos nosotros los que los mantenemos económicamente?,
deberían aportar ideas que legitimen una
nación y no estar vendiéndola a multinacionales ni al mejor postor, esos
interrogantes se plantean para el de al lado de la silla del cine, será que nos
hemos revelado hacia culturas impuestas, que solo nos han traído muertes,
desolación, angustia y destrucción?, esos interrogantes van hacia uno mismo, qué
he hecho yo por mi país, qué he querido cambiar, me importa mi conciudadano?.
Son varias cosas que se atraviesan en la mente de cada espectador en el momento
que es agarrado por el misticismo y la energía de la selva, esa misma energía
que nos deja sentir Ciro Guerra en cada una de la escenas, donde nos lleva en
un recorrido por esa serpiente de agua conocida como El Amazonas, donde nos
ofrece el calor de nuestros antepasados, aquellos que fueron exterminados por el
desarrollo, por el cultivo, por los tesoros que entregaba el hogar del jaguar.
Es así que el valor que se
imprime en el Abrazo de la Serpiente no es solo el de ser reconocida como una
verdadera joya de arte, sino que entrega a los colombianos un texto visual, el
cual permite recordar, reconocer y reinventar nuestro país, porque sé de
antemano, que muchos ya estamos cansados de tanta guerra, tanta violencia,
tanta discriminación y tanta desigualdad, pero existen mentes como la de Ciro
que nacen con el propósito de decir verdades, y nuestra verdad es que Colombia
necesita aceptar su verdad, su historia y sus raíces, si eso no se logra,
estamos condenados, parafraseando un poco a Gabriel García Márquez, a vivir en
cien años de soledad. Y lo decía el mismo director: “Ojalá sea esta una
oportunidad para que nuestra sociedad empiece a valorar y apreciar el
conocimiento milenario de nuestros pueblos amazónicos”.
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| Foto tomada de revista Arcadia |
Y desde una mirada más física a este
reconocimiento, abrirá las puertas a muchas más películas, cortos y piezas
visuales para que puedan seguir rodando por el mundo, llevando el nombre de
Colombia plasmada en ellas y haciendo conocer a una industria que paso a paso
ha logrado escalar, ganando varias batallas como la actual ley del cine, la
cual permite que productores y directores puedan realizar sus trabajos, pues no
es desconocido que hacer una producción cinematográfica necesita varios
millones, los cuales muchas veces no los hay.
Esperaré la gala, para ver entrar por la alfombra roja a Ciro así mismo
como lo hice con Alejandro Gonzales Iñarritú en el magnífico día que ganó el
Oscar a mejor director por Birdman.
La competencia es dura pues
también en la categoría a mejor película extranjera, se encuentra “A War” de
Dinamarca, “Mustang” Francia, “Son of Saul” Hungría y “Theeb” de Jordania, la
colombiana se encuentra en ese selecto y dramático circulo de las favoritas,
ojala ese respeto que hubo al adentrarse en el amazonas sea recompensado con
este galardón, el cual vuelvo y repito no es solo la estatuilla sino el
comienzo para que toda una industria despliegue sus alas con más fuerza y pueda
ser visualizada en todo el planeta. El arte también es un estilo de vida, de crecimiento,
de focalización y sobre todo de cambios positivos para una sociedad.


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